Software de facturación para distribuidores: imprimir la factura en la visita con una impresora térmica desde el celular
En la distribución, la venta se cierra en el mostrador del cliente, no en la oficina. Por eso un software de facturación para distribuidores se juzga en el momento de la visita…
En la distribución, la venta se cierra en el mostrador del cliente, no en la oficina. Por eso un software de facturación para distribuidores se juzga en el momento de la visita: cuando el dueño de la tienda pregunta «¿y mi factura?» y el vendedor tiene que contestar algo mejor que «se la mando luego por correo».
Este artículo va de una pieza concreta que muchas veces se deja para después: imprimir la factura, la orden o el recibo ahí mismo, en una impresora térmica pequeña conectada al celular del vendedor. Qué gana el distribuidor con eso, qué hay que ajustar y qué preguntarle a cualquier proveedor de software antes de elegir.
Por qué el papel en la mano todavía vende
El cliente de una ruta no vive en el correo. Muchas veces la persona que recibe el pedido no es la que paga, y la que paga revisa los papeles el viernes. Si en ese momento no hay un comprobante con el nombre del distribuidor, el pedido existe solo en la memoria de alguien.
Un ticket impreso hace tres cosas a la vez. Cierra la conversación: lo que se pidió queda escrito y los dos lo vieron. Evita la discusión de la semana siguiente sobre cantidades o precios. Y deja tu marca en el cajón del cliente, junto a las de los proveedores que sí le dejan algo.
También acorta el cobro. Cuando la factura llega días después, el cliente la pone a la cola. Cuando la tiene en la mano mientras el vendedor sigue ahí, la conversación sobre el pago pasa en la misma visita, y el recibo sale en el mismo papel.
Cómo funciona en SELBUK
En la app de SELBUK, la impresora se elige en Ajustes ▸ Impresoras. Sirven las térmicas Bluetooth (en Android salen las que ya vinculaste en el teléfono; en iPhone se buscan las cercanas), las de red WiFi o Ethernet, en la red local o agregadas por IP, y las impresoras del sistema que el teléfono ya conoce.
Se elige el ancho del papel, 58 u 80 mm según el rollo, y se toca «Probar impresión». Después, para imprimir, se abre la orden, la factura, el estimado o el recibo y se toca «Imprimir ticket». Si no hay impresora elegida, la app avisa antes de que el vendedor quede mal delante del cliente.
La web no hace esto: desde el navegador se imprime el PDF. La térmica es cosa del teléfono, que es donde está el vendedor cuando la necesita.
Lo que se ajusta, y para qué le sirve al vendedor
| El ajuste | Dónde está | Para qué sirve en la visita |
|---|---|---|
| Ancho del papel (58 u 80 mm) | Impresora elegida | Que el ticket no salga cortado ni con columnas montadas. |
| Campos del ticket | Ajustes ▸ Impresoras | Encender o apagar, uno por uno, los datos del negocio, del comprobante, del cliente, de los totales y del cierre. |
| Imprimir el código del producto | Interruptor de la cuenta | El SKU o el código de barras sale en su columna; el cliente revisa la mercancía contra el papel. |
| Columna Cajas | Interruptor de la cuenta | El ticket de 80 mm dice cuántas unidades trae cada caja, sin cuentas a mano. |
| Nota del documento | En cada orden o factura | Sale al final del ticket: la promesa de entrega o el acuerdo de pago queda por escrito. |
Los campos del ticket se configuran aparte del PDF. Así el papel térmico puede ser corto y práctico, y el PDF que se manda por correo sigue llevando todo el detalle con tu marca.
Lo que suele fallar, y cómo se evita
La primera semana casi todo el problema es la impresora, no el software. Que esté encendida, cerca y con Bluetooth activo resuelve la mayoría. Por eso la prueba de impresión va antes de salir a la ruta, no delante del primer cliente del día.
El otro clásico son los caracteres raros: letras que salen como símbolos chinos. Pasa con impresoras que traen ese modo activado de fábrica. Las versiones recientes de la app se lo quitan al conectarse, así que la respuesta es actualizar la app antes de culpar al rollo.
Una factura que llega por correo el martes se discute el viernes. Una que se imprime en el mostrador se revisa en ese momento.
Qué preguntarle a cualquier software de facturación antes de elegir
No hace falta comprar nada para saber si una plataforma resuelve esto. Basta con pedir una demostración con una impresora térmica de verdad encima de la mesa y hacer estas preguntas, sea cual sea el proveedor.
| La pregunta | La respuesta que sirve | La respuesta que te va a costar |
|---|---|---|
| ¿Imprime desde la app del vendedor? | Sí, desde el documento abierto, con un botón. | «Se descarga el PDF y se imprime desde otra app.» |
| ¿Qué impresoras acepta? | Bluetooth y de red, en Android y iPhone. | Un modelo concreto que hay que comprarle a ellos. |
| ¿Qué documentos imprime? | Orden, factura, estimado y recibo. | Solo la factura, y el cobro en otro papel. |
| ¿Puedo elegir qué sale en el ticket? | Campo por campo, aparte del PDF. | Un formato fijo para todos los clientes. |
| ¿Sale el código y las cajas? | Sí, con un interruptor. | Solo el nombre del producto. |
La tercera columna no es exagerada: es lo que más se oye cuando la impresión se pensó para la oficina y luego se intentó llevar a la calle. La diferencia se nota en la primera ruta.
Qué probar el lunes
- Pídele a un vendedor que te cuente cuántos clientes le preguntaron por su factura la semana pasada.
- Mira cuántas facturas de la ruta se mandaron más de un día después del pedido.
- Revisa cuántas diferencias de cantidad se discutieron después de la entrega.
- Pregunta qué se lleva hoy el cliente cuando el vendedor se va: nada, una nota a mano o un papel con tu marca.
- Prueba una impresora térmica de 58 mm con un solo vendedor durante una semana y compara.
Lo que hay que dejar montado
Una impresora por vendedor, probada antes de salir. El ancho del papel bien puesto. Los campos del ticket elegidos una vez, pensando en lo que el cliente revisa. El código y las cajas encendidos si tu catálogo los necesita. Y la costumbre de imprimir antes de despedirse, no al volver a la oficina.
Con eso, la factura deja de ser un trámite que llega tarde. Pasa a ser la última frase de la visita, y la que el cliente guarda en el cajón hasta que vuelvas.