El cliente nuevo que nunca llega al segundo pedido

El primer pedido de un cliente nuevo se celebra. Se anota en el reporte, se comenta en la reunión y el vendedor pasa al siguiente prospecto. Lo que casi nadie mira es si ese…

M Por Mauricio A Gomez · · 5 min de lectura
El cliente nuevo que nunca llega al segundo pedido

El primer pedido de un cliente nuevo se celebra. Se anota en el reporte, se comenta en la reunión y el vendedor pasa al siguiente prospecto. Lo que casi nadie mira es si ese cliente volvió a pedir. Y muchas cuentas nuevas se quedan ahí: un pedido, una factura y después silencio, sin que nadie lo note.

Por qué el segundo pedido vale más que el primero

El primer pedido es una prueba. El cliente compra para ver qué tal sale: si el producto rota, si la entrega llega a tiempo, si el vendedor contesta cuando algo falla. Todavía no ha decidido trabajar contigo. Ha decidido probar, y probar es barato para él: si no le convence, no vuelve a llamar y ya está.

El segundo pedido es la decisión. Es el momento en que el cliente dice, sin decirlo, que lo de la primera vez le sirvió. A partir de ahí la cuenta tiene un ciclo, un surtido y una relación. Antes de ahí solo hay una venta suelta, y una venta suelta no se cuenta como cartera.

Por eso conviene mirar al cliente nuevo de otra manera. Conseguir el primer pedido costó visitas, muestras y tiempo de negociación. Si la cuenta no llega al segundo, todo ese esfuerzo se queda en una sola factura. Y casi nunca es porque el cliente estuviera descontento: es porque nadie volvió en el momento en que tocaba.

Qué pasa en los primeros 60 días

Supongamos que el ciclo normal de compra de esa clase de cliente es de un mes. En los primeros 60 días caben la entrega, el primer uso, el momento en que se le acaba lo que compró y la decisión de volver a pedir. Cada uno de esos momentos tiene una pregunta en la cabeza del cliente.

El momentoLo que el cliente se está preguntandoLo que le contesta
Llega la entrega¿Llegó lo que pedí, completo y a tiempo?Una llamada corta ese mismo día para confirmarlo
Empieza a venderlo o a usarlo¿Esto rota, o me quedé con mercancía parada?Una visita para ver dónde está puesto y cómo se mueve
Algo sale mal¿Me van a contestar, o ya cobraron y se olvidaron?Que el problema se resuelva antes de la siguiente compra
Se le está acabando¿Lo vuelvo a pedir, o pruebo con otro?Estar ahí antes de que se le acabe, no después
Hace el segundo pedido¿Me conviene pedir más, o lo mismo?Ajustar el pedido a lo que de verdad se movió

Ninguno de esos momentos pide una presentación. Piden presencia. El vendedor que consiguió el primer pedido suele estar persiguiendo al siguiente prospecto justo cuando el cliente nuevo tiene la duda más importante: si esta relación va a funcionar. Y una duda sin contestar, en esa etapa, se resuelve sola, casi siempre comprándole a otro.

Por qué se pierde sin que nadie lo vea

La cuenta nueva no avisa cuando se va. No hay queja, no hay devolución, no hay llamada. Simplemente no vuelve a pedir. Y como el reporte de ventas cuenta pedidos, y no pedidos que faltan, la cuenta que nunca volvió no aparece en ningún lado. Desaparece con el mismo silencio con que llegó.

A eso se suma cómo se premia al vendedor. Si lo que se celebra es el cliente nuevo, el incentivo está en abrir cuentas, no en asentarlas. Volver a una cuenta que ya compró parece trabajo de mantenimiento, menos vistoso que conseguir otra. Pero una cuenta que pide dos veces vale más que dos cuentas que pidieron una vez.

Lo que se mide hoyLo que escondeLo que habría que mirar
Clientes nuevos del mesCuántos de ellos ya no volvieronClientes nuevos que llegaron al segundo pedido
Venta total del vendedorSi viene de cuentas que se quedan o de primeras compras sueltasQué parte viene de cuentas con más de un pedido
Visitas por semanaSi alguna fue a una cuenta nueva después de su primer pedidoVisitas a cuentas nuevas dentro de sus primeros 60 días
Tamaño del primer pedidoQue un primer pedido grande a veces deja mercancía paradaSi lo del primer pedido se movió antes de la siguiente visita
Cuentas activasQue una cuenta con un solo pedido cuenta igual que una de añosCuántas cuentas activas tienen un solo pedido

Ninguna de esas medidas es difícil de sacar. El problema es que nadie la pide. Cuando el jefe de ventas empieza a preguntar en la reunión cuántos clientes nuevos llegaron al segundo pedido, el equipo empieza a volver a esas cuentas. Lo que se pregunta cada semana es lo que se hace.

Un cliente nuevo no se gana el día del primer pedido. Se gana el día que vuelve a pedir.

Qué probar el lunes, sin comprar nada

  • Saca la lista de clientes nuevos de los últimos tres meses y marca cuáles hicieron un segundo pedido. Solo eso: ver el número.
  • A los que no volvieron, llámalos tú, no el vendedor. Pregunta qué pasó con el primer pedido y escucha sin defenderte.
  • Pide que cada cliente nuevo reciba una llamada el día que llega su entrega. Dos minutos: confirmar que llegó bien.
  • Agenda una visita para cada cuenta nueva antes de que se le acabe lo que compró, aunque no toque pedir.
  • En la reunión del viernes, pregunta por los clientes nuevos que llegaron al segundo pedido, no solo por los que se abrieron.

Lo que hay que dejar montado

Para que el cliente nuevo llegue al segundo pedido hacen falta tres cosas a la vista. Primero, la fecha del primer pedido de cada cuenta nueva, para saber en qué día de sus primeros 60 está. Sin esa fecha, la cuenta nueva se mezcla con las demás y nadie sabe que necesita atención distinta.

Segundo, una visita de seguimiento agendada desde el mismo día del primer pedido, antes de que el vendedor pase a otra cosa. Y tercero, una lista corta de cuentas con un solo pedido, revisada cada semana, para ver cuáles se están quedando quietas antes de que el silencio se vuelva definitivo.

Con eso, el cliente nuevo deja de ser una cifra que se celebra un día y se olvida al siguiente. Pasa a ser una cuenta en camino, con fechas y con alguien pendiente. Y la cuenta del mes cambia de pregunta: no cuántos clientes se abrieron, sino cuántos se quedaron.